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El 'boom' de las mascotas
exóticas sigue recogiendo adeptos. Si bien es cierto que
mucho tiempo tendrá que pasar antes de que el número de
gatos y perros sea superado por otros animales menos convencionales, las
cifras indican que las tiendas que comercializan este tipo de ejemplares,
aumentan sus ventas y sus encargos días tras día.
Las alternativas son numerosas: iguanas,
erizos,
cobayas, etc. Pero si pensamos en un animal que, a la par que exótico,
posea características que lo diferencien y lo hagan único,
entonces pensaremos en el camaleón. Su capacidad innata para cambiar
el color de su piel en función del lugar donde se encuentre,
lo ha convertido en un artista del camuflaje y en una de las mascotas
inusuales más solicitadas.
Cuna exótica
La región por excelencia de este peculiar reptil es el continente
africano, lugar donde viven en estado salvaje más de 85
especies diferentes. Podemos toparnos con ejemplares en Asia
y, aunque resulte sorprendente, también en las costas andaluzas
del sur de España, pero su caza es completamente
ilegal y está penada. Algunas de las especies
más características son el camaleón Calyptratus;
muy extendido y procedente del Yemen, el camaleón Furcifer
Pardalis; un reptil magnífico traído desde Madagascar,
el camaleón Senegalés; pequeño y fácil
de reproducir, entre otros.
El tamaño de los camaleones varía en
función de su raza: hay ejemplares que no superan los 30 cm. de
longitud y otros que incluso están por encima de los 80 cm. La
cabeza de este reptil describe una forma triangular mientras
que su cuerpo está cubierto de escamas de piel dura. Sus extremidades
son grandes, rectas y están rematadas por pies de cinco dedos cada
uno. Estos dedos son prensiles, muy útiles para
cazar y trepar. Poseen una torreta membranosa en los
ojos, por lo que pueden moverlos independientemente. Su larga
y pegajosa lengua es un excelente instrumento que dispara para
atrapar presas mientras que su cola permanecerá enrollada.
La singularidad que le confiere al camaleón su capacidad
de camuflarse ha dado origen a multitud de creencias; algunas más
falsas que verdaderas. Los camaleones reaccionan acoplando el color de
su piel al del fondo. Sin embargo, evitaremos el exceso de tonos
blancos y rojos. El reptil puede estresarse hasta fallecer si
está continuamente sometido a las tonalidades rojizas puesto que
no puede metabolizarlas.
Un camaleón criado en cautividad tiene una esperanza de
vida estimada de cinco años, pero es importante que utilicemos
un terrario por camaleón y que no les juntemos a no ser que sea
para el apareamiento. Su marcada territorialidad les
empuja a ser agresivos, y no sólo con su especie, sino con nosotros.
Debemos mostrar confianza poco a poco para evitar mordiscos
y, con el tiempo, subirá por nuestros hombros.
Prestar atención en la compra
Adquirir uno de estos reptiles requiere grandes dosis de cuidado,
puesto que se trata de un animal de importación.
Tenemos que estar muy seguros de su procedencia y de las condiciones en
las que lo compramos para evitar disgustos. No todas las tiendas dedicadas
a vender animales cuentan con las referencias de calidad
necesarias. Es imprescindible que nos certifiquen que el ejemplar que
nos llevamos a casa está plenamente sano.
Los escaparates en los que se exhiben los animales dentro de la tienda
son, por norma general, de cristal transparente. A través de ellos
somos capaces de comprobar el estado de salud de este reptil fijándonos
en su anatomía. Un camaleón sano tendrá
los ojos saltones, nunca hundidos. Por otro lado, observaremos
el movimiento de sus extremidades y el de su cola. El camaleón
se mueve con lentitud, así que el hecho de estar mucho tiempo quieto
no es motivo de alarma. Notaremos que el cuerpo posee una piel
dura y que está ligeramente comprimido por los lados:
esto no significa que esté desnutrido, es algo natural que le permite
mantenerse en equilibrio y ocultarse.
Tendremos que exigir
todas las garantías legales sobre su procedencia, inexistencia
de enfermedades, copia del contrato, etc. Lo mejor para no equivocarse
es acudir a una tienda especializada, ya que los camaleones son delicados
y debemos dejarnos asesorar por un profesional, además
de buscar información por nuestra cuenta y acudir a un veterinario
de exóticos. Son numerosos los casos en los que, por seguir malos
consejos de gente 'supuestamente' entendida, hemos perdido a nuestra mascota.
La casa del camaleón
Un ejemplo de mal consejo podría ser el que nos sugieran
meter a nuestro camaleón en un habitáculo de cristal: en
las tiendas lo hacen para mostrarlo al público pero, a largo plazo,
los camaleones tienen problemas respiratorios relacionados
con este material y la falta de ventilación. Además, se
estresará al verse reflejado. Por otro lado, nunca comparemos un
acuario para ubicar a nuestro camaleón, ya que éstos deben
ubicarse en un terrario. Éste será más alto que ancho,
puesto que sufren problemas de ansiedad si es al contrario.
La mayoría de la gente que se preocupa de forma responsable por
su camaleón y que no lo ve como un capricho, decide construir su
propio terrario. La malla metálica es el material
más indicado. Una posibilidad es adaptar una jaula forrándola
con malla de mosquitero de agujero grande o de nylon. Igualmente, es fundamental
que este terrario se sitúe cerca de una ventana,
pero resguardado de la corriente, para que el animal pueda recibir el
sol, un elemento imprescindible para su salud metabólica.
Lo ideal es mantener su habitáculo en unos 25 ó
26 ºC durante todo el día. Al llegar la noche, el
camaleón estará más cómodo si bajamos la temperatura
del terrario unos seis grados, ya que la misma sensación térmica
de día y de noche es también uno de los motivos por los
que puede llegar a estresarse. Esta fuente de calor la conseguimos con
un fluorescente. En las tiendas de animales disponen
de ellos, pero también podemos adaptar una bombilla de este tipo
adquirida en un centro comercial o ferretería.
La vegetación
que dispondremos dentro del terrario va más allá de la simple
concepción decorativa: las plantas son absolutamente
obligatorias. Deberán ser naturales
para una mejor purificación del aire y tendrán que estar
fuertemente sujetas para que el camaleón pueda trepar
tranquilamente sin temor a caerse. Es necesario que compremos plantas
con ramas seguras y fuertes. Los criadores recomiendan ejemplares de sheflera
y de ficus.
Las opiniones acerca de con qué cubrir el suelo del terrario
para recoger los excrementos están muy divididas. Unos nos recomendarán
cubrir el suelo del terrario con algún tipo de sustrato
orgánico y otros con simple papel de periódico.
Ambas alternativas tienen sus ventajas e inconvenientes. El sustrato sirve
de sujeción para las plantas por las que trepará el camaleón,
pero puede ser un foco de infección. En cuanto a los papeles, señalar
que suponen una opción más cómoda y, sobre todo,
más económica. Por otro lado, el camaleón pasa la
mayor parte del tiempo trepando por las ramas y apenas se posa en el suelo.
Vivir del aire
La alimentación es otra de las singularidades
del camaleón. Si estamos acostumbrados a tener mamíferos
como animales de compañía como perros y gatos, notaremos
un cambio radical en lo que a hábitos alimenticios se refiere.
No hay que preocuparse si vemos que el camaleón no come regularme,
es perfectamente normal. Los insectos son la base de
su dieta y los podrás adquirir en tiendas de animales donde son
criados y están controlados, o bien, criarlos tú mismo.
Si quieres velar por la salud de tu mascota, no le des insectos recogidos
en el exterior: no sabes si son venenosos, si han sido tratados con químicos
antiplagas, etc. Estos manjares tendrán que permanecer
dentro de un recipiente en el terrario para que el camaleón
pueda cogerlos. La dieta básica del camaleón está
compuesta por grillos
y langostas.
No obstante, puedes darle de vez en cuando otros alimentos ricos
en grasa como gusanos zhopoba o tenebrios, pero controlando
su ingesta. Los gusanos
de seda también son aptos y recomendables porque son pura verdura.
Las mantis deben ser desprovistas de sus pinzas antes de dárselas
al camaleón y los pinkis (ratones recién nacidos)
están indicados para camaleones grandes capaces de digerirlos sin
problemas. Frutas como la manzana y la pera son una buena
fuente de vitaminas y suponen una excelente combinación con su
alimentación habitual.
Señalar que los camaleones
necesitan un aporte adicional de vitaminas y de un mineral fundamental
para sus huesos: el calcio.
En las tiendas encontrarás ambos productos en polvo y lo único
que tendrás que hacer es espolvorearlo en su comida habitual.
El calcio se administrará tres días a la semana y las vitaminas,
cada dos semanas. Por último, le daremos de beber agua,
pero no en un reciente, sino por un sistema de goteo: con la ayuda de
un pulverizador un par de veces al día por encima
del terrario, será necesario.
Reportajes recomendados:
Vitaminas
y reptiles
Elegir
las plantas para el terrario
Sustrato:
elemento imprescindible para el terrario
Imágenes: Camaleones.reptiles.com.es
Redacción/Facilisimo.com |