|
Una
de las mascotas preferidas por niños y mayores es la tortuga de
tierra. Se trata de un simpático animal cuyos cuidados no suponen
un gran esfuerzo. Tener tortugas en casa resulta positivo para la educación
de los niños que, entre otras cosas, aprenderán a adquirir
ciertas responsabilidades como encargarse de su alimentación o
del mantenimiento de su habitáculo.
Cuida a tu tortuga
Los conocimientos sobre las tortugas de tierra han avanzado mucho.
Por ello, ya no es suficiente con abandonar al animal en el jardín
y dejarlo a su albedrío. Estos reptiles merecen todo tipo de atenciones
y son unos animales de compañía muy interesantes. Así,
se puede ofrecer a una tortuga las mismas atenciones que a cualquier otro
animal doméstico: alojamiento conforme a sus necesidades, alimentación
nutriente y posibilidades de reproducción.
Algunas
tortugas terrestres están protegidas por la ley, como es el caso
de la tortuga mora (Testudo Graeca) y de la mediterránea (Testudo
Hermanni). En ambos casos, está prohibida su captura y su vida
en cautividad. Esto es imprescindible para que estas especies sigan poblando
el planeta. No obstante, hay otras que, incluso, se pueden comprar en
tiendas especializadas. Algunas de las más destacadas son: la tortuga
de patas rojas (Testudo Carbonara), la de patas amarillas (Testudo Denticulata)
y las tortugas de caja (Testudo Carolina).
Alojamiento y temperatura
Se ha de tener en cuenta que el alojamiento es uno de los aspectos
más importantes a considerar a la hora de convertir a una tortuga
en mascota. Los terrarios (recipientes con tierra) se tienen que amoldar
a la cantidad y el tamaño de los animales que van a albergar.
Cuando
estos reptiles son pequeños, un acuario viejo puede ser suficiente,
pero al crecer es necesario comprar un recipiente de mayores dimensiones.
Su altura debe ser de aproximadamente 30 centímetros para evitar
las corrientes de aire. El fondo de este receptáculo se cubrirá
con una capa de gravilla gruesa, rocas redondeadas y ramas secas, que
aportarán comodidad al animal. Además, se ha de introducir
en éste un cacito para el agua y otro para la comida. Para que
el hogar de esta tortuga sea confortable, tendrá que disponer de
calefacción e iluminación.
Al igual que el resto de los reptiles, las tortugas no tienen una temperatura
interna constante. Por esto necesitan de fuentes externas de calor. Basta
con unas lámparas infrarrojas, que permiten el calentamiento del
terrario y de la tortuga sin elevar la temperatura ambiente. A pesar de
todo, esto no es suficiente puesto que, de vez en cuando, hay que permitir
que la tortuga reciba directamente los rayos del sol que van a optimizar
la producción de vitamina D, saludable para su piel.
Por otro lado, es conveniente colocar en algún lugar del terrario
un refugio y un recipiente. El primero sirve para que las tortugas puedan
resguardarse ante los cambios de temperatura y para que pasen retiradas
su hibernación en otoño. El recipiente, por su parte, sirve
para adecuar el grado de humedad.
Cómo alimentarlas
Las tortugas terrestres pueden ser alimentadas con toda clase de
verduras y frutas, como lechuga, tomate, zanahorias, ciruelas o fresas.
Para completar su dieta se les puede dar un poco de carne, como hígado
de ternera, carne picada, comida para perros, caracoles e insectos. Además,
tienen que tomar calcio que se puede complementar con un bloque mineral
o con preparados específicos.
Si se pretende que las tortugas se reproduzcan, hay que esperar a la
primavera. Es en esta época del año cuando los machos pelean
por lograr una hembra. Una vez fecundada, ésta excava rápidamente
un hoyo en la tierra y deposita en él de seis a diez huevos. Tras
dos meses, nacerán lindas tortuguitas.
|