Aquellas personas que comparten su entorno con un animal poseen una vida mucho más saludable en numerosos aspectos. Igualmente, los bebés que durante la lactancia han estado en contacto directo con animales domésticos, desarrollarán en su organismo defensas contra diversas bacterias. Ciertos estudios confirman que los niños que se crían con una mascota tienen menos riesgo de desarrollar determinadas alergias o enfermedades, tales como el asma.
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