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La
eutanasia animal debería ser considerada como un acto
de sacrificio humanitario que se efectúa con el mínimo
dolor, temor y angustia, ya que el término significa ‘muerte
buena’.
En el caso de los animales la eutanasia se ha sometido en múltiples ocasiones
a debate, ya que los veterinarios no coinciden en sus opiniones.
Ésta se suele practicar por diferentes motivos. Así,
es frecuente, cuando algún animal se ha sometido a algún experimento
del cual se puedan proseguir efectos secundarios. El
otro gran objetivo con el que practica es el de eliminar
el dolor, angustia o sufrimiento cuando
éstos sean demasiado fuertes. Éstos podrían ser denominados
los métodos aceptables, es decir, aquellos que se consideran
humanitarios.
Sin embargo, también se practica la eutanasia en otros casos,
por ejemplo, cuando los animales ya no son aptos
para la cría, o cuando sus características,
el tipo de animal o el sexo, no interesan al hombre y
no le son útiles.
Evitar sufrimiento
Es
importante que, antes de practicar la eutanasia animal, el experto
se asegure de que existen signos de dolor
y sufrimiento en el animal. La valoración de estos signos
se basa en la observación de la conducta del animal y en las respuesta
fisiológicas que demuestren ansiedad o dolor.
Algunos de estos signos son las vocalizaciones de dolor, aunque no siempre
son audibles para el hombre, los intentos de huida, la
lucha o las agresiones defensivas, el jadeo,
la salivación excesiva, la dilatación
de las pupilas, la taquicardia y las
contracciones reflejas de la musculatura esquelética,
que originan temblor, temor y otros espasmos musculares. Por ello, si
se observan señales de enfermedad, dolor y sufrimiento en la mascota,
ésta se debe llevar al centro veterinario, con el fin de que sea un experto
quien decida si el animal debe ser sometido a la eutanasia.
Cómo practicarla
En
cuanto al método y la forma apropiada de practicarlo, la principal
característica que se debe cumplir es que sea totalmente indoloro
para el animal, así como que consiga la rápida inconsciencia y muerte
del mismo. Además, es imprescindible que el método no
requiera una excesiva inmovilización, y sea apropiado
para la edad, especie y salud del animal.
No se debe aplicar la eutanasia si el animal se encuentra excitado y se
debe intentar minimizar su miedo y estrés en ese momento.
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Sin embargo, hay que tener en cuenta que la eutanasia requiere
de cierto control físico sobre el animal, por mínimo
que éste sea. Este grado de control quedará determinado por la especie
de que se trate, así como de su tamaño o la presencia de alguna herida
que provoque dolor intenso. Este control físico no sólo es lícito, sino
imprescindible para reducir o eliminar el dolor en la
eutanasia y para proteger la integridad física de los profesionales presentes
en el acto. Por ello, hay ocasiones en las que son necesarios los fármacos
o los tranquilizantes antes de proceder a su práctica.
Después de la eutanasia
Es
imprescindible que todo el personal encargado de practicar estos procesos
se encuentre capacitado para reconocer y confirmar
la muerte del animal. Para ello, los expertos suelen
asegurarse de que haya cesado el latido del corazón y la respiración,
así como de que no existan reflejos. En animales pequeños también se comprueba
que haya bajado la temperatura corporal a menos de 25º C.
En el caso de que exista algún tipo de duda en la confirmación
de la muerte, se deberá proceder a sacrificar al animal
por segunda vez y mediante la utilización de un
método diferente al anterior. Tras la confirmación
de la muerte, se debe llevar a cabo la eliminación del cadáver,
sobre todo si constituye un riesgo de infección para el hombre. Para ello,
se debe respetar la legislación nacional e internacional y, sobre todo,
se debe evitar que el cadáver entre en la cadena alimentaria si no es
apropiado para la alimentación.
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Principales métodos de aplicación
Todos
los métodos empleados para la eutanasia animal emplean tres mecanismos
básicos para causar la muerte: la hipoxia directa o indirecta,
la depresión directa de las neuronas esenciales para
desarrollar las funciones vitales o la interrupción física de la actividad
del cerebro o destrucción de las neuronas principales.
En cualquier caso, todos los métodos deben provocar una
inconsciencia rápida del animal seguida de un paro cardiorespiratorio
y una pérdida final de la funcionalidad nerviosa.
Asimismo, es necesario que el experto conozca las ventajas
e inconvenientes de cada método para aplicar
el más apropiado, dependiendo del animal de que se trate. Es muy habitual
emplear la sobredosis de barbitúricos,
mediante la administración de éstos por vía intravenosa.
El inconveniente es que es muy caro
y que los animales en los que se aplique no pueden pasar a la cadena alimentaria.
Finalmente, el desangrado sólo se puede
emplear con el fin de asegurar la muerte
del animal tras un aturdimiento, sedación o anestesia.
Redacción/Facilisimo.com
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