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El
Persa es uno de los gatos mas conocidos y apreciados tanto por su aspecto
elegante como por su carácter dulce y reservado. Este gato resulta
muy llamativo y su porte es aristocrático y vistoso. Su instinto
felino es mucho menor que en otros animales de su especie debido a que
esta raza es resultado de una ardua labor de selección genética.
Origen e historia
Los gatos persas actuales surgieron en Inglaterra en el siglo XIX,
como resultado del cruce entre el persa de raza pura, originario del actual
Irán e introducido en Europa a través de Italia, y el angora
turco blanco.
Existen gatos con pelaje largo en países de clima
frío, ejemplo de ello son los noruegos y los rusos. Parece posible
que el gato persa fuese, originalmente, muy distinto al de angora, y también
es probable que sus diferencias tengan que ver más con la selección
humana que con los cambios accidentales.
Con el tiempo, su cuerpo ha ido perdiendo su relativa
esbeltez original y sus ojos se han ido haciendo más grandes, acercándose
al gato originario de la antigua Persia.
Características físicas
La
palabra inglesa que define el cuerpo de un gato persa es 'cobby', término
que sugiere una forma recogida, compacta y maciza, con patas cortas y
robustas.
La cabeza es grande y redonda, con orejas pequeñas
de puntas poco afiladas, bajas y tan separadas que sus caras internas
están alineadas con los ángulos externos de los ojos.
El pelaje es largo, denso y extremadamente sedoso, con
una capa interna abultada y una capa externa muy fina, de igual longitud
en todo el cuerpo a excepción del inmenso collar que enmarca la
cara.
La nariz chata, diminuta, está situada a la misma
altura que los ojos, que son grandes, redondos y muy separados.
Una gran variedad de colores
En
aproximadamente ochenta años de cuidadas selecciones se han obtenido
más de cien variedades de gatos persas, que pueden subdividirse
en función de la coloración del manto en cuatro grupos.
El primer grupo comprende los persas de manto compuesto
por pelos monocromos desde la raíz a la punta. Los colores pueden
ser sólidos o diluidos, escama de tortuga, bicolores, tricolores,
arlequines, 'van' y 'calicó'.
Al segundo grupo pertenecen los persas que presentan
parte del pelo despigmentado: chinchilla, plateado, dorado, ahumado y
camafeo, en todos los colores reconocidos.
El
tercer grupo es el de los persas, en los cuales el color es más
denso en las extremidades del animal ('colorpoint'), tipo Siamés.
En el cuarto grupo se incluyen los persas 'tabby' (atigrados).
Respecto al color de los ojos, éste ha de ser
límpido, brillante y lo más intenso posible. Podemos decir
que, en general, será cobre o naranja en la mayoría de los
tonos de pelaje, excepto en el blanco, que pueden ser azules, naranja
o impar; en los chinchillas plata y dorados, que puede ser verde esmeralda
o verde azulado; y en los 'tabby' o 'colorpoint' azul, que puede ser verde
o avellana.
Presumido por naturaleza
Se
trata de la raza de gatos con el carácter más tranquilo,
sosegado y cariñoso: todo un 'tigre de sofá'. De naturaleza
afable, congenia tanto con los humanos como con otros animales.
Tiene un temperamento excepcionalmente apacible y doméstico
que nunca ha conocido los instintos salvajes típicos de sus parientes
felinos. Es tranquilo y se pasa la mayor parte del día durmiendo.
Le gusta hacer ostentación de su belleza y saberse admirado.
Los gatos persas son gatos de línea genética muy pura.
Esta peculiaridad les convierte en unos gatos muy difíciles de
criar, empresa que aún culminada con éxito producirá
camadas escasas, hasta el punto de que las camadas de tres gatitos son
consideradas numerosas, ya que, generalmente, sólamente tienen
un único cachorro.
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