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La
belleza que poseen los gatos es innegable… y la pasión que
derrochan sus orgullosos dueños también. Lograr que tu mascota
sea reconocida internacionalmente como la más ideal y armoniosa
es un objetivo que exige cuidados casi continuos. Para conocer el mundo
que encierran las exposiciones felinas, hemos asistido a Expo-Gato
de la mano del Club Felino de Madrid (CFM).
Posan desde sus jaulas como auténticos modelos. Los felinos que
participaron en las ediciones 49 y 50 de Expo-Gato están acostumbrados
a los flashes de las cámaras y a la evaluación minuciosa
de los jueces porque llevan asistiendo a este tipo de certámenes
desde los dos meses y medio. “Es importante que, desde pequeños,
se les acostumbre a las exhibiciones de belleza”, nos comenta nuestro
anfitrión Sergio Asensio, Presidente del Club Felino de Madrid
(CFM).
Las mesas de los tres jueces -“nos ha faltado uno”, comenta
Asensio-, son un ir y venir de lindos mininos. Todos los grupos, desde
los de pelaje más voluminoso hasta aquellas que carecen de pelo,
toman parte de un evento en el que el estándar de raza y
el de variedad sirven de dogma fundamental para puntuar positiva
o negativamente a estos representantes del ronroneo.
Fomentando la afición
La organización de una cita de esta magnitud, en la que
quedaron inscritos unos 170 gatos, requiere un gran esfuerzo por
parte del CFM. “Conseguir las jaulas es todo un reto”, afirma
Asensio que también se refierió a la escasa implicación
de los patrocinadores. Desde la asociación que preside Sergio Asensio,
adherida a la World Cat Federation (WCF), se aglutina a cientos
de amigos de los gatos.
A través de los servicios que presta, el club difunde la pasión
hacia estos animales, además de promover su protección,
conservación y la mejora de las razas felinas. "La actividad
principal es la de reconocer y gestionar el pedigrí de los ejemplares
criados por nuestros socios", y es que la mayoría de los adscritos
al club son criadores reconocidos que acuden al club para dar de alta
sus camadas. Por otro lado, el club facilita a sus socios la búsqueda
de ejemplares para cruce y proyecta exhibiciones como la que
tuvimos el placer de presenciar.
Todo bajo control
Cuando se articula un evento de estas características, la
inscripción previa debe gestionarse con rapidez, “aunque
siempre hay quien se apunta a última hora por lo que tenemos que
ampliar el catálogo”, revela Asensio. Antes de entrar a la
sala donde se desarrollará el concurso, todos los gatos deben pasar
un control veterinario en el que se comprueba el cumplimiento del
calendario de las vacunas. A través de una exploración
externa, se descartan enfermedades infectocontagiosas. Según Juan
C. Gil, Vicepresidente del CFM, un gato con ácaros puede acarrear
consecuencias muy graves en un certamen.
Al terminar el reconocimiento médico, la organización hace
entrega al propietario del animal de un sobre que contiene el número
con el que se llamará a su gato a la mesa del juez, así
como un catálogo de la exhibición en el que se recogen todos
los participantes. Las jaulas en las que se acomoda a los felinos
tienen unas dimensiones de 60 x 60 cm. Los amos acondicionan puntillosamente
este espacio con cortinas, lazos, cojines y, por supuesto, con comida
y agua.
Grupos, razas, variedades, clases y categorías
El funcionamiento de una exhibición felina es, para los
profanos en la materia, ciertamente complicado. Gracias a Juan C. Gil,
Vicepresidente del CFM, pudimos conocer las diferentes clasificaciones
en las que se reparten los gatos, así como el sistema de puntuación
de los jueces. “En principio hay que tener en cuenta que las
exposiciones son concursos de belleza que se rigen por estándares
dependientes de las razas y variedades”, declara Juan C. Gil.
Así, quedarían establecidos 5 grupos siendo los 4 primeros
de gatos con pedigrí, es decir, con un libro de orígenes
(LO) donde se reconoce su árbol genealógico, y el último
englobaría todos aquellos mininos domésticos exentos de
este reconocimiento y que compiten entre sí independientemente
de su pelo o morfología. Ésta sería la clasificación
por grupos:
- Grupo 1: gatos de pelo largo, donde competirían
únicamente los ejemplares de la raza Persa.
- Grupo 2: gatos de pelo semilargo, donde encontraríamos
razas como el Maine Coon, Ragdol, Bosque de Noruega, American Curl,
etc.
- Grupo 3: gatos de pelo corto, en el que localizamos
gatos como el Abisino, Azul Ruso, Sphinx, Exótico, Chartreux,
etc.
- Grupo 4: Siamés-Oriental. En este conjunto entran
las razas con morfología oriental tales como el Habana, Siamés,
Oriental, etc
- Grupo 5: gatos de casa que compiten entre sí
y nunca con el resto de grupos.
Otra de las diferenciaciones fundamentales es la variedad. Este
término se refiere al amplio abanico de colores de manto que encontramos
en cada raza. Tal y como nos comentó el Vicepresidente del CFM,
“para el Persa hay más de 200 variedades mientras que para
el Chartreux sólo se permite la variedad azul”. La otra variable
es la categoría, un parámetro que depende de la edad del
ejemplar y de los títulos adquiridos en los campeonatos en los
que ha tomado parte. Las categorías se dividirían de esta
forma:
- Babys: desde 2 meses y medio hasta 3 meses.
- Cachorros: desde 3 meses hasta 6 meses.
- Jóvenes: desde 6 meses hasta 10 meses.
- Adultos (también llamados ‘libres’ o ‘clase
abierta’): a partir de los 10 meses. Existe otra categoría
paralela a ésta que es la de los Premior, también
llamados ‘neutros’ (gatos adultos castrados).
Para subir de categoría dentro de la clase abierta, tanto si el
gato es entero como si es neutro, es necesario que se vayan consiguiendo
títulos o clases durante las exhibiciones; así, encontramos
clases como el CACM (Certificado de Aptitud pare el Campeonato del Mundo)
y su equivalente en neutro, CAPM (Certificado de Aptitud para el Premior
Mundial) o el CAC (Certificado de Aptitud para Campeón de Belleza)
y su título paralelo para los castrados, CAP (Certificado de Aptitud
para Premior de Belleza).
Por otro lado, existe una clase especial que lleva el nombre de ‘Novicios’.
Se trata de gatos sin pedigrí pero con muchos de los rasgos del
estándar de raza. El felino es presentado ante dos jueces para
que éstos comprueben sus características y le concedan una
especie de pedigrí experimental (RIEX). De este modo, el gato reconocido
inaugura su propio árbol genealógico.
Criterios de evaluación
Asensio
nos asegura que traer a los jueces es costoso y supone un gran esfuerzo
ya que no existe ninguna autoridad española acreditada por la
WCF. “Los países con mayor tradición son la Federación
Rusa y Alemania y, en menor medida, Francia e Italia”. Y es que
convertirse en juez es una tarea muy complicada. El primer paso para entrar
es actuar como administrador o ‘steward’ asistiendo
a los jueces, trayendo los gatos con fluidez, limpiando la mesa y fijándose
bien el trabajo del juez. Después de servir en un número
determinado de certámenes, el alumno debe realizar prácticas,
cuestionarios y un examen oficial.
Cada uno de los jueces tiene asignada una media de entre 30 y 40 gatos.
A la hora de emitir su dictamen, los jueces cumplimentan un ‘rapport’
en el que se evalúan cuerpo o tipo, cabeza, ojos, orejas, manto,
cola y, por último, se emiten comentarios y se da una calificación.
La evaluación de cada uno de estos parámetros depende mucho
de la raza con la que estemos tratando ya que no se busca las mismas particularidades
en un Persa que en un Siamés.
La valoración del cuerpo es la visión general del
gato (si es compacto, robusto, flexible, musculoso, etc.) mientras que
la cabeza es analizada en función de su estructura, pómulos,
stop… De los ojos se mira generalmente el tamaño,
color, separación y expresividad. En cuanto a las orejas,
es fundamental que estén bien implantadas y que se ajusten al tamaño
del estándar. Del manto se juzga la calidad del pelaje y
la correcta distribución del color mientras que de la cola
se tiene en cuenta su longitud y la calidad del pelo de la misma.
Existen faltas que descalifican automáticamente al ejemplar siendo
la agresividad la primera de ellas. Durante la celebración
de Expo-Gato comprobamos el manejo que hacen los jueces de los gatos,
tomándolos en brazos, levantándolos, examinándolos
para comprobar el estado de su manto o de sus ojos… Es por ello
que la docilidad del gato se convierte en un requisito esencial.
Por otra parte, hay defectos particulares de cada raza; un ejemplo
sería el prognatismo del Persa o los ojos verdes en el Chartreux.
Empieza el desfile
Ver
a los gatos posar uno tras otro encima de la mesa de los jueces es toda
una experiencia. Es curioso comprobar como los dueños se afanan
por engalanar las jaulas y poner guapos a sus gatos. Algunos de los detalles
más encantadores fueron un par de gatos de la raza Sphinx durmiendo
en una hamaca o un Persa acomodado plácidamente en un lecho de
cojines dorados. Las cortinas de encaje recogidas con lazos de raso o
gatos de pelo corto con collares de perlas fueron otras notas dignas de
admiración.
Se trata de un universo donde prima la profesionalidad por encima
de todo ya que los propietarios de los gatos son en su mayoría
criadores, al igual que los jueces. Una vez empiezan las evaluaciones,
ya se van dando los primeros galardones. Puesto que se trata de un proceso
lleno de matices en el que se celebran varias rondas, Juan C. Gil nos
lo explicó con un ejemplo muy ilustrativo:
“Supongamos
que tenemos dos gatos en la final: un gato de categoría ‘Cachorro’
de la raza ‘Persa’ y de variedad ‘Blanco’ y otro
‘Adulto’, de la raza ‘Abisinio’ y cuya variedad
es ‘Liebre Negro’. El juez llama al cachorro y considera que
es Excelente 1º, es decir, el mejor de todos los cachorros
persas blancos. Si hay más de 3 persas blancos, independientemente
de su categoría o edad, se elige el mejor y se le califica como
el mejor de la variedad. Una vez terminada esta ronda de juicios, el gato
vuelve a su jaula.
”El juez continúa su labor de evaluación con todos
los gatos que tiene asignados y una vez que termina, llama a los mejores
gatos -según su criterio- pertenecientes a cada grupo y separados
por categorías de edad. En el caso de nuestro cachorro persa blanco,
compite contra los otros cachorros del Grupo 1 (gatos de pelo largo) que
el juez considera que son aptos para nominarlos para la final. El juez
considera que el blanco es el mejor macho cachorro de este grupo y lo
nomina. La nominación es de por si una calificación.
”Todos
los juicios anteriores se suelen realizar en la jornada de mañana
y por la tarde se realizan las finales. Como nuestro cachorro a llegado
a la final es llamado, y compite de nuevo contra los otros mejores cachorros
machos del Grupo I designados por los otros jueces. En este momento, los
juicios se realizan por todos los jueces a la vez. Si nuestro cachorro
es el elegido compite frente al mejor cachorro hembra. El mejor de los
dos es elegido ‘Best in Show’ y el otro ‘Best
Oposite Sex’ de la categoría cachorro del Grupo 1.
”Con el segundo caso, la hembra Abisinia, hay solo dos diferencias.
Al ser adulta compite en una categoría de campeonatos (CAC, CACIB
CAGCIB, etc.). En su primer juicio, el juez considera si es apta para
obtener ese título (si hay mas de un ejemplar compitiendo en esa
categoría y sexo, sólo se le concede al mejor). El resto
sería igual que con el cachorro persa blanco hasta las finales.
”Si
la gata Abisinia ganase sus finales obtendría el titulo de ‘Best
in Show’ del Grupo III (gatos de pelo corto), y competiría
contra los otros ‘Best in Show’ adultos de los otros grupos,
siendo el ganador el denominado ‘Best of Best’. Este ejemplo
sirve si sólo es una exposición y normalmente se celebran
dos en el fin de semana”.
En este sentido, aquellos ejemplares que se hayan alzado con la victoria
un día, no necesariamente ganan al día siguiente. Los jueces
no examinan a los mismos gatos del día anterior y es posible que
consideren que algún ejemplar no consiguió un buen resultado
el primer día y tiene la posibilidad de ganar el segundo. Tal y
como afirmó el Vicepresidente del CFM “no es la primera vez
que el ‘Best of Best’ del sábado no llega a las finales
el domingo”. De lo que no cabe duda es de que, aunque uno de estos
mininos no llegue a obtener ningún galardón, sus dueños
seguirán siendo los más orgullosos y cariñosos del
mundo.
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de Misanimales.com
Por Alicia Aragón
Imágenes: Misanimales.com
Fuentes de información: Club Felino de
Madrid
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