Nadie
duda de la inteligencia de los delfines. Estos mamíferos marinos
son admirados por el ser humano no sólo por su belleza y capacidad
de aprendizaje, sino por sus posibilidades dentro de terapias alternativas
como la delfinoterapia. Considerados animales sagrados por muchas culturas,
y en serio peligro de extinción por la acción de la pesca
descontrolada, hoy en día constituyen una de las pocas posibilidades
de mejora para muchas personas con serios problemas de salud, sobre
todo enfermedades crónicas y de carácter psicológico.
Tipos de delfines y capacidad de comunicación
Los delfines son mamíferos y viven en aguas marinas y saladas.
Aparte de las especies de río, entre las que destacan la del
Amazonas, existen delfines en el océano Pacífico, Índico
y en el Atlántico, además de otros mares, como el Mediterráneo.
Existen más de treinta variedades de delfines marinos distribuidos
por todo el mundo.
Una
de las características que hace de estos animales seres excepcionales
es su capacidad de comunicación. Son capaces de oír frecuencias
imperceptibles para el ser humano y además a largas distancias.
Poseen una especie de sónar que les permite enviar
imágenes sónicas a otros delfines, de modo que configuran
una memoria externa que es capaz de avisar a sus compañeros de
ciertas circunstancias básicas para la supervivencia, como la
presencia de alimento o de amenazas.
Su sistema de comunicación es muy complejo y se sigue avanzando
en el conocimiento de este curioso sónar. Se sabe
que pueden obtener imágenes sonoras de elementos sólidos
y de su estructura interna, lo que les permite establecer una sencilla
composición de lugar a partir de los ecos que percibe. De hecho,
algunos terapeutas aseguran que los delfines son capaces de detectar
tumores en el ser humano gracias a su potente sistema auditivo.
Orígenes de la delfinoterapia
John
Lilly, estudioso de la anatomía y sistema neurológico
de estos mamíferos, fue uno de los precursores de este tipo de
tratamientos basados en delfines. Lilly pronto se dio cuenta de la influencia
que tenían sobre la psique humana, sobre todo en su parte más
emocional, ya que suministran energía y optimismo de un modo
natural.
La labor de Lilly y de otros investigadores que trabajaron con él
consistió en intentar establecer una comunicación recíproca
entre el ser humano y el delfín, basándose fundamentalmente
en que estos animales eran capaces de comunicar imágenes a través
de los sonidos que emiten. John Lilly, en definitiva, mostró
al mundo que los delfines son seres inteligentes y que pueden 'conectar'
psicológicamente con el ser humano.
Los delfines en procesos de aprendizaje
Los
espectáculos con delfines son siempre impresionantes. No sólo
por las proezas que son capaces de realizar, sino por la alegría
que transmiten a los espectadores. La experiencia de nadar con un delfín
es descrita por aquellos que la han vivido como una de las más
gratificantes de su vida. Por eso, muchos médicos han decidido
recurrir a estos animales para aliviar trastornos nerviosos, sobre todo
en niños, con los que es más difícil tratar siendo
adulto.
De hecho, se ha comprobado que los resultados son muy positivos con
niños con síndrome de Down y autistas, ya que mejoran
su capacidad para prestar atención, lo que redunda en una optimización
de los procesos de enseñanza. Los monitores premian a los pequeños
en las tareas de aprendizaje con la posibilidad de entrar en contacto
con los delfines.
Los
niños entran en el agua y los terapeutas les permiten nadar con
los delfines, besarlos, acariciarlos, participar en juegos. Este refuerzo
positivo es tan grande para el niño, que aumenta su atención
y su capacidad de comunicación. Los delfines son capaces de dar
mucho por muy poco, sobre todo porque tienen una sensibilidad e inteligencia
inigualable en la naturaleza.
Australia es uno de los países más avanzados en terapias
con delfines aplicadas a niños disminuidos psíquicos.
Muchos centros australianos de salud trabajan con éxito gracias
delfinoterapia, aunque se conocen también centros en México,
Estados Unidos y Argentina, entre otros.
Algunas hipótesis
Aunque
no está comprobado científicamente, algunos terapeutas
consideran que los sonidos que emite un delfín entrenado son
capaces, además, de estimular el sistema nervioso y el cerebro
humano, un efecto que es mucho más representativo en menores
de edad. Se trata de una hipótesis que día a día
cobra fuerza en virtud de los buenos resultados que se obtienen en diversos
centros de delfinoterapia repartidos por todo el mundo.
Pacientes infantiles tratados con delfines han mejorado su capacidad
motora gracias a los ejercicios en el agua, además de incrementar
su capacidad de comunicación, y ganar en independencia, serenidad
y cooperación. Los médicos, a pesar de ello, insisten
en que estos animales no son capaces de curar o erradicar enfermedades,
sino que consiguen favorecer ciertas mejoras que permiten ciertos progresos
y avances.
Otras aplicaciones y algunos métodos
de tratamiento
Los delfines no sólo son capaces de ayudar a los niños.
Muchos especialistas atribuyen a estos animales poderes terapéuticos
también en los adultos, y efectos positivos en la mejora de enfermedades
muy diversas, entre ellas la depresión, el autismo, la parálisis
cerebral, problemas motores, auditivos y de visión, e incluso
el cáncer.
Normalmente la forma de tratamiento más habitual es a través
de los baños de contacto, mediante ejercicios, caricias y otras
expresiones de cariño que el delfín y el paciente se profesan
espontáneamente. Estos contactos permiten incrementar el optimismo,
pacificar mente y espíritu, aumentar la seguridad y la confianza,
así como desbloquear las fuentes de miedo.
Aunque
es una terapia conocida y reconocida por muchos científicos,
otros médicos y especialistas consideran que sus resultados son
mucho más limitados de lo que se cree y que los delfines no tienen
facultades milagrosas que puedan acabar con las enfermedades. Otro inconveniente
es que muchas veces la mejora del paciente depende de cómo éste
se entregue al contacto con estos animales, por no mencionar el alto
coste económico de estas terapias.
Ante todo, debemos tener en cuenta que la delfinoterapia no es la panacea.
Es un tratamiento más dentro de una serie de acciones para mejorar
la vida de ciertos enfermos, pero siempre teniendo en cuenta que no
estamos ante una medicina alternativa, sino complementaria a otra serie
de recursos médicos que, en conjunto, es cuando producen buenos
resultados.
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